Las homosexuales olvidadas
Las mujeres homosexuales, es decir lesbianas, frecuentemente se encuentran con más dificultades que los hombres gays, por sufrir una doble discriminación. Por una parte, son discriminadas por ser mujer y, por otra parte, por su orientación sexual. En término medio, las mujeres ganan menos que sus colegas masculinos. Todavía se tienen que enfrentar a más obstáculos para tener éxito en su trabajo. Entre los altos cargos directivos sólo escasas veces se encuentra a una mujer. Muchas veces las madres solteras tienen que compaginar el trabajo y los hijos sin recibir ningún tipo de ayuda, ni financiera ni moral, de la sociedad.
Durante muchos siglos, las mujeres no aparecían en la vida social y política (en Austria, por ejemplo, se les concedió el derecho de voto sólo desde 1918) y solamente “servían” para estar guapas en casa y servir al hombre, o para cuidar de los niños y el hogar. En algunos paises este concepto sigue teniendo validez hasta hoy en día. A las mujeres se les quita el derecho a autodeterminar su vida – los padres, hermanos, maridos o hijos mandan sobre ellas.
En una sociedad dominada por hombres, las lesbianas son aún menos visibles que las mujeres heterosexuales, y cuando sí que “se notan”, las difaman como “marimachos”. Se les niega la feminidad. Un prejuicio corriente dice que en realidad les gustaría ser un hombre, al igual que se dice de los gays que les gustaría ser una mujer.