Hablemos de …

En tiempos pasados se decía a la gente que la sexualidad tenía como único fin el de reproducirse. Al sexo, que no llevaba a este fin, se le consideraba pecado. Esta opinión predominaba en todo el mundo. Todavía hoy en día sigue habiendo gente que piensa así.

Hoy en día se suelen tener relaciones sexuales también sin fines de reproducción. El sexo es un aspecto importante de la propia personalidad, que tiene importancia tanto para la salud como para las relaciones de pareja. Aunque influencias ajenas como la publicidad, la televisión y las revistas hagan pensar que el sexo es algo natural, a muchas personas les resulta muy difícil hablar sobre sexo y vivir su sexualidad de una manera libre y autodeterminada. En muchas cabezas siguen existiendo imagenes e ideas poco realistas. Sobre todo a los jóvenes les puede confundir este caos en la búsqueda de su propio camino. El sexo ni es un deporte, el cual hay que llevar a la perfección, como nos quiere hacer pensar la industria pornográfica, ni artilugio del diablo y por lo tanto condenable como pecado, como no se cansan de repetir algunos predicadores religiosos y políticos.

Realmente la sexualidad es algo maravilloso. Si nos dejan tranquilos y si no nos intentan constantemente hacer creer que eso o lo otro es el “camino correcto”. La sexualidad es como un país nuevo, desconocido y grande que toca descubrir. Muchas cosas quedan por explorar. Poco a poco, con toda la tranquilidad y con el tiempo, podemos ir encontrando nuevos aspectos en nosotros mismos, aprendiendo a entendernos mejor y entender a los demás – para decidir entonces, si algo nos gusta, nos parece bonito o no.