¿Todos los gays tienen sida?

El sida es una inmunodeficiencia del cuerpo, es decir que el cuerpo no es capaz de ofrecer una respuesta adecuada contra las infecciones que aquejan a los seres humanos. El agente patógeno es un virus que se llama VIH. El VIH se transmite a través de los fluidos corporales, tales como la sangre, el semen y las secreciones vaginales. La enfermedad se dio a conocer a principios de los años 80 y desde entonces existe la fábula de que sólo afecta a los hombres gays. Por eso muchas veces la gente la llama la “enfermedad gay”. Los fanáticos entre los diferentes grupos políticos y religiosos llegaron a decir que el sida era “un castigo de Dios a los homosexuales por su vida en pecado”. Lo que es verdad es que el sida no distingue entre personas homosexuales, heterosexuales y bisexuales.

Es cierto que los hombres homosexuales están entre las personas con mayor riesgo de contraer el VIH. Sin embargo, eso no tiene que ver con la orientación sexual sino con el alto riesgo de infección durante el sexo anal, que también se practica frecuentemente entre heterosexuales. La tasa de infección entre mujeres lesbianas es más baja. Por todo eso, los científicos hablan de prácticas de riesgo en vez de grupos de riesgo.

En Austria, cada día se infectan entre una y dos personas con el VIH. En 2006, casi el 42% de la nuevas infecciones fueron provocadas por actividades heterosexuales, alrededor del 20,5% por jeringas compartidas en el consumo de drogas, y el 28,6% por actividades homosexuales. En 2007 ocurrieron 420.000 nuevas infecciones entre los niños menores de 15 años. Según ONUSIDA, hubo 33 millones de personas en todo el mundo afectadas por el sida a finales de 2007 (Fuente: AIDS Hilfe Viena). Los homosexuales constituyen sólo una parte muy pequeña de esta cifra.

La única manera de protegerse del sida (y de otras infecciones de transmisión sexual) es practicar sexo seguro, es decir siempre usar prevención. Los hombres pueden protegerse con condones, las mujeres con dental dams, que son trozos de látex. Sólo usando un condón o un dental dam se puede evitar que la sangre, el semen o las secreciones vaginales entren en el cuerpo de la pareja, independientemente de si se trata de una relación hetero u homosexual. Más información se consigue en “Aids Hilfe”, un centro de información y apoyo para personas con sida, o en la consulta de cualquier médico.