¿Qué es un verdadero hombre?
Muchos prejuicios contra mujeres y hombres homosexuales tienen su origen en ideas pasadas de moda. Nos dicen como tiene que ser un “verdadero hombre”, como tiene que comportarse una “verdadera mujer”. La familia, los medios de comunicación y la sociedad producen roles esteriotípicos, como por ejemplo que los chicos no lloran, las niñas no juegan con coches, ni los niños con muñecas. Las chicas no trabajan de mecánico de automoviles, los hombres no muestran abiertamente sus sentimientos, las mujeres no saben aparcar, “Un hombre no hace eso!”, “Compórtate como una mujer!”, etc.
Realmente todo eso son tópicos. Los roles también cambian, las sociedades siguen desarrollándose como las personas que viven en ellas. Hoy hay muchas mujeres en profesiones “típicamente” masculinas. Los padres disfrutan del permiso por paternidad para cuidar de sus hijos, mientras las madres trabajan. Hace años se pensaba que los hombres de pelo largo o pendiente en una oreja eran todos gays. Desde David Beckham sabemos que un hombre heterosexual sí que puede presentarse de una manera que anteriormente se consideraba típica de un hombre gay. Muchas características que se atribuyen a las mujeres también se encuentran entre los hombres y al revés. ¿A qué conclusión nos lleva todo esto? No es el sexo, sino la persona la que realmente importa.
Normalmente no se reconocen las lesbianas y gays a primera vista. Las mujeres y los hombres homosexuales viven una vida “normal”. Los medios de comunicación muchas veces trasladan tópicos de lesbianas y gays y así crean estereotipos y confirman prejuicios. Lo cierto es que los gays y lesbianas son tan maestros y maestras, vendedores y vendedoras, taxistas y policías como los heterosexuales. Trabajan en el banco, en correos, en los tribunales o en el servicio público como todos los demás.