¿Qué dice Dios a todo eso?
Tenemos que distinguir entre la fé y los representantes oficiales de las religiones. Casi todas las religiones oficiales tienen un problema con la sexualidad, y especialmente con la homosexualidad. Durante siglos se perseguieron y asesinaron a hombres gays y mujeres lesbianas en el nombre de Dios. Hasta hoy en día muchas comunidades religiosas rechazan la homosexualidad. En algunos paises siguen persiguiendo a las personas homosexuales, metiendo a lesbianas y gays en la cárcel o ejecutándolos.
Pero si Dios me creó tal y como soy, ¿cómo puede ser un pecado mi amor homosexual? Responder esta pregunta por sí mismo es cosa de cada uno y cada una. En Austria la religión es un asunto personal y privado, y a nadie le importa en quién o en qué creemos y de qué manera. Como miembro activo de una comunidad religiosa puede resultar muy difícil, sobre todo a la gente joven, compaginar la fé con su orientación sexual. Tanto la Iglesia Católica como representantes del Islám ven la homosexualidad como algo muy negativo, tomando la Biblia y el Corán como referencia. Lo mismo se aplica al Judaísmo. Después de un minucioso estudio, se muestra que la Biblia, el Corán y la Torá no condenan la homosexualidad claramente. Siempre es una pregunta de interpretación, y, por consecuencia, la pregunta de quienes tienen el poder de interpretar las escrituras sagradas. Sin embargo, en todas las religiones existen corrientes y comunidades liberales, donde la religiosidad y la orientación homosexual conviven harmónicamente.
La Iglesia Protestante y la Iglesia Católica Antigua llevan años desmontando prejuicios e intentando también oficialmente integrar a lesbianas y gays creyentes en sus comunidades. En el Budismo el tema sexual en sí es un tabú. Aunque el Dalái Lama, el líder espiritual del budismo tibetano, defiende los derechos de los homosexuales, hay estados budistas donde se penaliza la homosexualidad. El hinduismo suele mantener una posición muy tolerante con respecto a la homosexualidad. Por eso en los libros antiguos se habla del “tercer sexo” con derechos iguales a los de los heterosexuales. Sin embargo, la ley india considera ilegal toda relación sexual distinta a la monogamia heterosexual, probablemente porque se remonta a las leyes de los colonizadores británicos.